top of page
Buscar

Electricidad en la mente

  • 24 oct 2021
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 28 oct 2021

Cuando hablamos del lenguaje de la neurona tenemos que hablar de electricidad.


Toda la actividad producida por el cerebro está en forma de pequeñas descargas eléctricas que viajan por toda la red neuronal. Si queremos traducir ese idioma en algo más entendible, lo hacemos a través de lo que llamamos ondas cerebrales.

Una herramienta que permite descifrar esos pulsos en forma de onda y convertirlos en datos.

Este dialecto es posible de leer gracias al uso de un aparato llamado electroencefalograma. Una herramienta que permite descifrar esos pulsos en forma de onda y convertirlos en datos. Esa práctica se usa en la medicina en general para diferentes estudios. Esta medición se puede hacer en varias condiciones, como en reposo, vigilia o sueño. Algunas veces incluso haciendo alguna actividad.

La primera vez que se habló de las ondas cerebrales fue a través del médico Richard Birmick, que investigó sobre los hemisferios cerebrales en mono y ratos, en el año 1875. No fue hasta casi un siglo después cuando el fisiólogo ruso Vladimir Pravdich-Neminsky presentaba el primer electroencefalograma (EEG)


Las mediciones pueden hacerse durante la vigilia o durante el sueño, según el objetivo con el que se haga la prueba. A través de los electrodos el sistema de medición capta la emisión de ondas cerebrales y su ritmo, forma, duración y frecuencia de emisión. En esta lectura es posible detectar el patrón de funcionamiento habitual de nuestro encéfalo y la activación del cerebro o partes concretas de este ante la estimulación externa o interna.



Las ondas también tienen nombre


A pesar que la lectura de un electroencefalograma la tiene que hacer un profesional, podemos hablar de que las ondas captadas pueden ser de cinco tipos. Alfa, Beta, Theta y Delta. En conjunto dibujan un patrón de frecuencia de onda que debe ser interpretado por un médico. Aun así, cada onda aparece en un momento en específico que las separa en grupos diferentes.

Las ondas beta, por ejemplo, reflejan un momento mental intenso. Suelen aparecer cuando estamos despiertos y haciendo alguna actividad o, todo lo contrario, cuando estamos en el estado REM del sueño. En los dos casos, nuestro cerebro está activo.

Su contra son las ondas alfa, que aparecen cuando estamos relajados o haciendo una actividad que no requiere que nuestro cerebro esté en un funcionamiento activo. Estas son las ondas que veríamos cuando meditamos.


Los principales contratiempos aparecen cuando no producimos alguna onda suficiente o en demasía.

Por otro lado, las ondas theta y delta están las dos vinculadas al sueño. En el primer caso son frecuentes en momentos relajados de somnolencia, siendo el tipo de onda que aparece más durante la fase dos del sueño no REM. En el segundo caso, las ondas delta se vinculan con el sueño profundo, en el momento en el que se reparan los tejidos nerviosos.

Como puedes ver, cada una de ellas es necesaria en nuestro día a día. Los principales contratiempos aparecen cuando no producimos alguna onda suficiente o en demasía.


¿Y ahora qué onda?

Estas ondas están presentes en nuestro cerebro a lo largo de toda nuestra vida. Y también se puede ver alteradas por diferentes estímulos, externos e internos. Las alteraciones en las frecuencias suelen ser señal de diferentes condiciones como la hiperactividad, la ansiedad o la depresión.

Por ello, mucha gente dentro del campo de la sanación ha buscado diferentes maneras de usar el conocimiento que se tiene de las ondas para el bienestar integral.

Todo esto es posible gracias al concepto de onda binaural. Este proceso se obtiene mediante la escucha de un sonido en ambos oídos con hertzios diferentes, que nuestro cerebro interpreta y equilibra. Para crear esta reacción el sonido en cuestión debe estar por debajo de los 1500 Hertz y la diferencia debe estar por debajo de los 30 Hertz.

Por ejemplo, escuchar una frecuencia de 120 Hertz (Hz) en un oído y 132 en el otro produciría un latido binaural de 12 Hz.

Artículo relacionado: Ondas Beta y Queen


Referencia

https://n.neurology.org/content/67/11/2092.2 Niedermeyer, E. & da Silva, F. L. (2005) DOI: https://doi.org/10.1212/01.wnl.0000243257.85592.9a


 
 
 

Comentarios


bottom of page