Estimulación cerebral para nuestra salud integral
- 1 dic 2021
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Actualizado: 24 may 2022
Las oscilaciones de las ondas alfa son uno de los ritmos más importantes, porque representan un estado de relajación, concentración y meditación.

En cambio, otro ritmo llamado ondas beta (con una frecuencia de 12 a 30 hercios) se asocia a trastornos como la ansiedad, los problemas de concentración y la depresión.
La actividad de las ondas alfa predomina cuando estamos en un estado de relajación.
Se ha demostrado que la estimulación de baja frecuencia tiene un efecto terapéutico en pacientes con depresión grave, trastorno de estrés postraumático, derrame cerebral y otras afecciones.
Según el estudio publicado en el Journal of Psychiatric Research, los científicos han descubierto que la estimulación de las ondas alfa puede ayudar a tratar enfermedades del cerebro causadas por la edad, como el Alzheimer.
Se sabe que la actividad de las ondas alfa predomina cuando estamos en un estado de relajación, cuando cerramos los ojos y desconectamos de todo lo que nos llega a través de los sentidos.
Los resultados de este pequeño estudio fueron alentadores: "Tras una sola sesión de estimulación de ondas alfa, mejoraron varios síntomas de la demencia", dijo el profesor Michael Hunter, de la Universidad de Carolina del Norte.
El grupo de personas mayores recibió 20 minutos de tratamiento con electrodos colocados en la cabeza a intervalos durante cinco días. El proceso consiste en hacer pasar una corriente eléctrica muy baja por el tejido cerebral.
El futuro de las ondas cerebrales
No es doloroso ni peligroso; es similar al efecto que mucha gente experimenta durante la meditación, aunque sólo dura un tiempo tras subir la potencia.
Hasta el momento han demostrado que estas dosis elevan la capacidad creativa del cerebro un 7,4% de media, según un estudio publicado en la revista Cortex bajo el título “Functional role of frontal alpha osillations in creativity”.
Flavio Frohlich, profesor asociado de física e ingeniería biomédica de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, ha descubierto que estimular el cerebro humano con patrones específicos de pulsos eléctricos puede ayudar a las personas a pensar de forma más creativa.

El método es un ejemplo de estimulación cerebral no invasiva, una técnica que utiliza la estimulación eléctrica o electromagnética para alterar los patrones de actividad cerebral. La técnica se ha utilizado para mejorar la memoria en personas sanas y para tratar la epilepsia, la depresión y la enfermedad de Parkinson.
El equipo de Frohlich es el primero que la aplica a la creatividad."Hemos aportado la primera prueba de que potenciar específicamente las oscilaciones alfa puede desencadenar el tipo de procesos creativos que se asocian con la genialidad", dice Frohlich, que realizó la investigación mientras estaba en la Universidad de Harvard. "Pero nuestro objetivo es emplear este enfoque para ayudar a personas con enfermedades neurológicas y psiquiátricas".
Ondas que cambian nuestra vida.
El cerebro es una de las partes más complejas y poderosas del cuerpo humano. Nos permite hacer uso de nuestros sentidos, pensar y reflexionar, y realizar muchas otras funciones que damos por sentadas.
La aplicación de corriente eléctrica al cerebro nos permite mejorar su rendimiento, ampliando todos los aspectos, como la memoria, la atención y la capacidad de aprendizaje.
Es un medio para conseguir un fin. Además, en los últimos años ya se está trabajando más ampliamente en la estimulación eléctrica del cerebro, con el fin de aumentar la aparición de este tipo de ondas.
Estudios, como el realizado en el Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Minnesota y en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), demuestran que aplicando corrientes bajas, como las contenidas entre 8 y 10 hertzios, se están consiguiendo resultados muy positivos en el campo de la neuropsiquiatría.
Tipos y funciones
Los científicos llevan muchos años estudiando esta actividad eléctrica y han descubierto que el cerebro emite varios tipos de ritmos. La mayoría de nuestras ondas cerebrales pueden clasificarse en cuatro grandes categorías: Beta (13-40 Hz), Alfa (7,5-13 Hz), Theta (4-7,5 Hz) y Delta (0,1-4 Hz).
Las principales funciones atribuidas a cada tipo de onda cerebral son:
Ondas Beta: Están asociadas a actividades como la resolución de problemas, el aprendizaje o el pensamiento sobre un tema específico. Cuando las ondas beta dominan nuestra actividad cerebral tendemos a sentirnos más alerta y concentrados, mientras que cuando su frecuencia es baja tendemos a sentirnos más relajados y menos alerta.
Ondas alfa: Las ondas alfas se producen durante la relajación o cuando estamos despiertos, pero en un estado de calma y contemplación casi meditativa. Esta onda cerebral es dominante en quienes practican la meditación o en personas que practican técnicas de relajación como la relajación muscular progresiva.
Ondas Theta: Estas ondas cerebrales están asociadas a la relajación profunda y al sueño ligero. Cuanto más baja es la frecuencia de estas ondas cerebrales, más probable es que estemos en un sueño profundo.
Ondas delta: están presentes durante el sueño profundo y parecen inhibir la actividad en otras partes del cerebro, como el córtex prefrontal (CPF), vinculado a la atención y el comportamiento voluntario.
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La depresión y las ondas alfa
Se ha demostrado que la estimulación cerebral aumenta la capacidad de procesamiento de la información del cerebro, mejora el aprendizaje y la memoria.
Además, aumenta la actividad de las neuronas y las terminaciones nerviosas, restaura las zonas cerebrales dañadas y favorece la síntesis de neurotransmisores (dopamina y serotonina), y activa y desactiva determinadas regiones del cerebro (hipocampo, hipotálamo, tálamo, amígdala).
El efecto sobre las ondas alfa también es importante. Una persona con depresión, así como un paciente que sufre de ansiedad, fibromialgia o fatiga crónica, evidenciará un patrón de ondas alfa alterado.
Hay una oscilación continua, cuando en realidad, estas ondas se caracterizan por una sincronía casi perfecta. Esto ha llevado a neurólogos y neuropsicólogos a interesarse por la estimulación cerebral como medio para aumentar estas ondas y mediar así en el bienestar de muchos pacientes con trastornos psiquiátricos.
Existen otras estrategias más sencillas que todos podemos desarrollar en el día a día. Como, por ejemplo:
Meditación.
Respiración profunda.
Sonidos binaurales con Aural Zone. Se trata de un tipo de estímulos auditivos contenidos en una frecuencia inferior a 1000 Hz, donde se crea un sonido diferente en cada oído. De este modo, se estimula la relajación y la aparición de las ondas cerebrales alfa.
Referencia
https://ieeexplore.ieee.org/document/7292237Hristova-Vasileva, Bineva, Todorov, et al. 2019 DOI:https://doi.org/10.1109/ICBAPS.2015.7292237



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