Sentir al tempo
- 24 may 2022
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La música es una fuerza poderosa para la emoción. ¿Por qué nos sentimos emocionados después de escuchar música? ¿Qué relación existe entre la música y la memoria? ¿Existe una forma de predecir cómo responderán las personas a los distintos géneros musicales?

La relación entre la música y la memoria es compleja y es objeto de un gran debate entre los investigadores. Sin embargo, la mayoría está de acuerdo en que cuanto más fuerte es el recuerdo, más fuerte es la respuesta emocional cuando ese recuerdo se activa.
La situación más común en la que esto ocurre es cuando alguien escucha una pieza musical conocida que le trae recuerdos de un momento o lugar específico, a menudo un momento en el que sintió fuertes emociones.
Esto puede ocurrir porque la música simplemente nos recuerda una experiencia o puede ser porque realmente nos ayuda a revivir la experiencia (esto ocurre más a menudo con las canciones que tienen letra).
La música también es capaz de desencadenar emociones en situaciones en las que no existe un recuerdo fuerte. Por ejemplo, algunas personas son muy sensibles a la belleza o la fuerza de la música y dicen sentirse "conmovidas" por lo que escuchan.
Es probable que las melodías estéticas sean un factor importante en esta respuesta.
Aunque es posible que todos nos sintamos conmovidos por ciertos tipos de música, otros tipos tienden a evocar emociones más específicas, dependiendo de nuestras experiencias personales.
Todos lo sentimos en las ondas
La música, en particular, tiene una forma maravillosa de conectarnos con nuestro pasado, especialmente cuando induce fuertes respuestas emocionales.
Esta conexión se basa en la idea de que somos capaces de asociar los estímulos musicales con los sentimientos y recuerdos simultáneos evocados por la música.
Algunos tipos de canciones nos hacen sentir enfadados o tristes, mientras que otros nos hacen sentir felices o excitados.
Esto se debe a que algunas canciones utilizan elementos musicales que suenan como señales de peligro (como los sonidos fuertes y ásperos), mientras que otras canciones utilizan elementos musicales que suenan como señales de seguridad (como los sonidos suaves y relajantes).

También se ha demostrado que la música influye en la cantidad de dinero que se gasta al hacer la compra. Si una tienda pone música más lenta con un tono más bajo (como 60 pulsaciones por minuto), los compradores tardan más en terminar sus compras y gastan menos dinero en ellas.
Sin embargo, si la música que ponen es más rápida y con un tono más alto (como 120 pulsaciones por minuto), los compradores tardan menos en terminar sus compras y gastan más dinero.
Además, según una investigación de la Universidad de Jyväskylä, el efecto emocional de la música depende de su capacidad para provocar recuerdos más allá de su mero sonido.
Este trabajo fue realizado por un equipo internacional de investigadores de Polonia, que examinó de forma crítica la idea de cómo los recuerdos son capaces de influir en nuestras respuestas emocionales inducidas por la música y las imágenes.
Los voluntarios que participaron en este estudio llevaron al experimento música e imágenes que evocaban placer basándose en sus propios recuerdos personales.
Así como otras piezas musicales e imágenes que funcionaban de forma similar pero el placer no estaba relacionado con los recuerdos, sino sólo con la forma en que suena la música o se ve la imagen.
Un recuerdo por cada canción
Esta nueva investigación examinó críticamente la idea de cómo los recuerdos son capaces de influir en nuestras respuestas emocionales inducidas por la música y las imágenes.
Los voluntarios que participaron en este estudio llevaron al experimento música e imágenes que evocaban placer basándose en sus propios recuerdos personales, así como otras piezas musicales e imágenes que funcionaban de forma similar pero el placer no estaba relacionado con los recuerdos, sino sólo con la forma en que suena la música o se ve la imagen.
El siguiente paso que dieron los voluntarios fue seleccionar ejemplos de obras de arte y música que conocieran bien y que asociaran con una fuerte emoción positiva.
Se les pidió que trajeran un máximo de cinco ejemplos para cada categoría: dos ejemplos de música que conocieran bien, dos ejemplos de obras de arte que conocieran bien y un ejemplo de ambos.
Utilizando la tecnología EEG, los investigadores midieron los cambios en la excitación emocional provocados por estímulos específicos, como la música o las imágenes.
Los resultados mostraron un patrón general similar para ambos tipos de estímulos: emociones positivas fuertes evocadas por recuerdos felices o eróticos asociados.
O emociones negativas fuertes evocadas por recuerdos asociados que provocan miedo o repulsión, y emociones positivas moderadas evocadas por recuerdos positivos asociados, como imágenes románticas o música hermosa.
Además, revelaron que los fragmentos musicales agradables podían identificarse como tales más rápidamente si los voluntarios los asociaban con sus propios recuerdos personales que cuando no los conocían tan bien o no los asociaban con ningún recuerdo.
Esto significa que nuestra capacidad para reconocer la música que suena bien está influida por nuestros conocimientos sobre ella y por nuestras propias experiencias.
Articulo relacionado: La musicoterapia para el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas.
Efectos emocionales
El estudio demostró que el placer inducido por la música y las imágenes se basa en el mecanismo de evocación de emociones agradables basado en la memoria.
Esta conclusión se vio respaldada por dos hechos.
El primer hecho es que, para comparar los efectos de las experiencias relacionadas con la memoria y las relacionadas con la emoción, se pidió a los voluntarios que trajeran al experimento ejemplos de música e imágenes que evocaran emociones positivas tanto basadas en sus recuerdos personales como en las cualidades reales del arte.
El segundo hecho es que una comparación de las emociones inducidas reveló que ambas comparten características similares, mientras que difieren significativamente de las emociones inducidas por otras piezas musicales o imágenes.
Este resultado sugiere que la música induce poderosas emociones positivas a través de un mecanismo relacionado con los procesos de la memoria, lo que implica un fuerte vínculo entre la música y la emoción.
Este experimento demuestra que escuchar música puede producir emociones muy específicas.
La magnitud y la solidez de diferentes efectos emocionales indican que la música es un fuerte inductor de la emoción y, por lo tanto, merece una cuidadosa consideración en futuras investigaciones sobre los vínculos entre la emoción y la cognición.
Referencia
https://www.nature.com/articles/s41598-018-35899-yMaksimainen, Wikgren, Eerola et al. 2018: https://doi.org/10.1038/s41598-018-35899-y



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