Aprender a través del sonido
- 10 dic 2021
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 24 may 2022
Se ha demostrado que la música tiene un efecto positivo en nuestra percepción del mundo: puede ayudarnos a concentrarnos, aprender y recordar. ¿Pero qué pasa con las personas con trastornos del espectro autista (TEA)?
¿Sigue teniendo la música el mismo efecto en ellos que en los demás?
Y si es así, ¿puede utilizarse para mejorar las habilidades sociales y ayudarles a integrarse más fácilmente en la sociedad?

El TEA es un término general que abarca todo un espectro de condiciones que afectan a las habilidades sociales de los niños, a su capacidad de comunicación y a su capacidad de entender las emociones de los demás.
El síndrome de Asperger es bien conocido, pero hay muchas otras formas de TEA.
Las causas exactas aún no se conocen del todo, aunque se cree que los factores genéticos desempeñan un papel en muchos casos.
¿Qie dicen los profesionales?
Se cree que algunas personas con TEA tienen dificultades para procesar la información sobre los sentimientos a través del lenguaje. También pueden tener dificultades para interpretar las expresiones faciales u otras señales no verbales.
Esto significa que a menudo tienen dificultades para comunicarse eficazmente o hacer amigos, lo que puede dificultarles la vida.
Un estudio demostró que los niños con TEA eran menos propensos que sus compañeros a jugar o participar en actividades sociales. Otro demostró que eran más propensos que otros niños a sufrir acoso escolar
Un nuevo idioma
La música es una poderosa herramienta para enseñar habilidades sociales a los niños autistas.
Les ayuda a aprender a comunicarse mediante expresiones faciales y voces. Imitan los gestos y acciones de sus terapeutas mientras escuchan música, lo que les ayuda a desarrollar la coordinación motriz.
La música también les permite aprender a controlar sus emociones y a expresarse con mayor claridad, lo que contribuye a reforzar su confianza en sí mismos.
Para los niños con trastornos del espectro autista, comprender las emociones es una tarea muy difícil.
Esta incapacidad les priva de la capacidad de comunicarse eficazmente y hacer amigos, y a menudo puede conducir al aislamiento social y la soledad.

Dado que la música afecta tan poderosamente a nuestras emociones, los investigadores de la UCLA la utilizan para ayudar a los niños con autismo a aprender a identificar y comprender las emociones de los demás.
En el estudio, el equipo descubrió que cuando los niños con TEA escuchaban una canción que expresaba una emoción -por ejemplo, una canción alegre o triste- eran más capaces de reconocer la imagen de un rostro emocionado como si expresara esa misma emoción que los que no habían escuchado la canción.
Los investigadores afirmaron que esto era un fuerte indicio de que la música podría utilizarse como herramienta para ayudar a enseñar a los niños con autismo cómo se expresan las emociones en las expresiones faciales.
Aunque todavía hay que investigar más, creen que la música puede ser una puerta de entrada a la comunicación social para los niños con autismo
"Los niños con autismo necesitan ayuda para aprender cómo se sienten los demás y cómo se sienten ellos mismos", dice Molnar-Szakacs, director principal de investigación, "pero también necesitan ayuda para aprender a relacionar estos sentimientos con sus propios comportamientos".
Reinventando el futuro
Los investigadores trabajaron con un equipo de investigadores, músicos y educadores en una herramienta para ayudar a los niños con autismo a desarrollar sus habilidades musicales y socioemocionales.
El trabajo se basa en la idea de que aprendemos mejor cuando lo hacemos en un contexto social.
La investigación demuestra que la música y el aprendizaje socioemocional van de la mano: se apoyan mutuamente.
Por ejemplo, si se cantan canciones sobre sentimientos (feliz con feliz, triste con triste) es más probable que se entiendan los propios sentimientos.
Nuestro enfoque se basa en la investigación del campo de la neurociencia. Utilizamos pequeños fragmentos de melodías conocidas para enseñar palabras sobre emociones.

Diseñamos estos fragmentos para que los adultos puedan enseñarlos a los niños de forma interactiva.
En el estudio se comprobó que incluso los niños más pequeños pueden aprender estos emparejamientos musicales-emocionales si se les enseña de la forma adecuada.
Los datos piloto de laboratorio demuestran que los niños autistas son capaces de reconocer las emociones en todas las culturas utilizando este enfoque
La idea de un programa de 12 semanas puede parecer un tiempo terriblemente corto para introducir a los niños en la música, pero los investigadores dijeron que descubrieron que las habilidades musicales de los niños mejoraron drásticamente en ese periodo.
Los investigadores también realizaron un estudio con adultos después del programa musical, que demostró que los participantes eran más capaces de expresar y comprender las emociones en la música, así como de comunicar sus propios sentimientos cuando se les pedía que cantaran o tocaran un instrumento.
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Aprender unos de otros
La educación musical se asocia desde hace mucho tiempo con una serie de beneficios, como la mejora de las habilidades matemáticas y un mayor desarrollo del lenguaje.
Este nuevo estudio sugiere que la educación musical podría tener también beneficios para los estudiantes del espectro autista.
No sólo mejoró su capacidad de reconocer emociones en voces y caras, sino que también les ayudó a desarrollar habilidades sociales y emocionales basadas en el lenguaje.
Estos resultados respaldan estudios anteriores que han demostrado que la educación musical tiene beneficios similares para los niños con un desarrollo típico.
Aunque la investigación aún está en curso, esto sugiere que la música puede tener un poder especial para cambiar el cerebro de manera positiva que podría mejorar las habilidades de aprendizaje en general.
Los niños del grupo de intervención presentaron mejoras significativas en las medidas de desarrollo musical y comunicación social, mientras que el grupo de control, que no recibió ninguna intervención, en realidad retrocedió con el tiempo.
Estos resultados son prometedores, pero los efectos a largo plazo de este programa deben ser vigilados de cerca para determinar si se mantienen en el tiempo.
Aun así, estos resultados se suman al creciente número de pruebas que sugieren que la música puede potenciar las habilidades cognitivas y que incluso podría ayudar a las personas con TEA a acercarse a la sociedad en general.
Otros grupos de investigación también están estudiando el entrenamiento de los procesos "implícitos" o inconscientes que intervienen en el reconocimiento de las emociones, como el nivel de conductancia de la piel, el ritmo cardíaco y la respiración, dice Molnar-Szakacs.
"Esperamos sobre todo mejorar la calidad de vida de estos niños".
Referencia
University of California, Los Angeles (UCLA), Health Sciences. (2009, July 21). The Sounds Of Learning: Studying The Impact Of Music On Children With Autism. ScienceDaily. Retrieved December 9, 2021 from www.sciencedaily.com/releases/2009/07/090720220414.htm



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